Recurso para padres

¿Cuáles son los defectos del tubo neural?

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Uno de los períodos más sensibles en el desarrollo del cerebro ocurre al comienzo mismo, cuando el tubo neural se está cerrando.

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Si durante esta cuarta semana después de la concepción el tubo no se sella en el extremo superior del embrión, el resultado es un defecto conocido como anencefalia. Anencefalia significa “falta de una corteza cerebral” y es siempre fatal. Si el tubo no se sella en el extremo inferior, el defecto se conoce como espina bífida. En la espina bífida, parte de la médula espinal puede desarrollarse fuera de la columna, donde es sumamente vulnerable a daños. La espina bífida varía en gravedad desde ser totalmente asintomática hasta ser altamente discapacitante, con problemas que pueden incluir parálisis, pérdida de sensibilidad y pérdida de la función de la vejiga y los intestinos.

Por suerte, los defectos del tubo neural ahora pueden detectarse en la etapa prenatal con buena precisión. Lo que es aún mejor es el descubrimiento de que la vitamina B, ácido fólico, puede prevenir en 60% que se desarrollen defectos del tubo neural en primer lugar. Para mayor eficacia, las mujeres deberían tomar un suplemento de 400 microgramos de ácido fólico todos los días, comenzando aproximadamente un mes después de la concepción y continuando hasta por lo menos el fin del primer trimestre del embarazo. (Esta es la cantidad de ácido fólico que está presente en la mayoría de las multivitaminas que se venden sin receta. Los suplementos de hasta 1,.000 microgramos –equivalentes a un miligramo– por día se consideran inocuos durante el embarazo.) La mayoría de los granos, panes y cereales que se venden en los EE. UU. ahora están fortificados con ácido fólico en cantidades que se calcula que aumentan el consumo promedio de la mujer en 100 microgramos por día.