Cuidados de calidad para usted y sus pacientes

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Es posible que le resulte difícil imaginarse cómo podría insertar la atención plena en sus numerosas actividades. Por eso, le recomendamos prácticas breves e informales que pueden usarse a lo largo del día para cuidarse usted mismo y estar presente con sus pacientes.

Una parte considerable de su trabajo consiste en cuidar a otras personas. No hay forma de evitarlo. Pero, dedicarle tiempo a cuidarse usted mismo también es importante. La atención plena favorece el bienestar, aumenta la resistencia al estrés y puede protegerle del agotamiento. Además, la atención plena puede mejorar la calidad de los cuidados que usted les ofrece a los niños y a las familias, ya que promueve la escucha sensible, la apertura ante las perspectivas del paciente, y aumenta los sentimientos de compasión y conexión.

Practique algunas transiciones con atención plena con “el método del pomo de la puerta”.

Haga una pausa breve justo antes de entrar a una sala de tratamiento. Sienta su mano apoyada en el pomo de la puerta, perciba su textura, su temperatura y la sensación en su mano. Inhale profundamente para que el aire le llegue hasta el abdomen. Exhale a plenitud, luego entre a la sala, mientras deja atrás la actividad anterior y se concentra en la que sigue.

Practique “tener los pies sobre la tierra”.

Elija un momento intencional para hacer esta práctica (por ejemplo, después de hacer anotaciones, cada vez que entre a un área específica, o después de que un paciente sale de su consultorio). Mientras está de pie o sentado tome conciencia de las sensaciones de sus pies mientras tocan el piso. Sienta el apoyo firme que está debajo de usted. Respire profundamente tres veces. Prolongue cada inhalación hasta abajo para que el aire le llegue hasta los pies. Cada vez que exhale, imagínese que está soltando la respiración desde las plantas de sus pies.

Use la atención plena todos los días.

Seleccione una actividad para repetirla muchas veces cada día (lavarse las manos es muy recomendable). Dedique ese momento para practicar la atención plena mientras les presta mucha atención a las experiencias sensoriales. Observe todos los pequeños movimientos corporales que hace, las sensaciones del tacto, la vista, la audición, y hasta del olfato mientras realiza su actividad. Dedique toda su atención a sus sentidos y deje que cualquier otro pensamiento, si surgiera alguno, se aleje.

Elija una actividad diaria para indicar que está haciendo la transición del trabajo a la casa.

Quizá esta sea quitarse la bata de laboratorio o retirar el estetoscopio. Cuando esté haciendo esta actividad, concéntrese en cada uno de sus pequeños movimientos: la sensación, el olor y los sonidos que experimente. Cuando termine esta actividad, inhale profundamente, exhale a plenitud y continúe.

Elija una actividad diaria para indicar que está haciendo la transición del trabajo a la casa. Quizá esta sea quitarse la bata de laboratorio o retirar el estetoscopio. Cuando esté haciendo esta actividad, concéntrese en cada uno de sus pequeños movimientos: la sensación, el olor y los sonidos que experimente. Cuando termine esta actividad, inhale profundamente, exhale a plenitud y continúe.