Recurso para padres

¿Qué función desempeñan los padres en el desarrollo del cerebro de un bebé?

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Los padres son otra parte importante de la ecuación del desarrollo. Los bebés prefieren los estímulos humanos —su cara, su voz, su toque y hasta su olor— por encima de cualquier otra cosa.

Los bebés se orientan de manera innata a las caras de las personas y preferirían escuchar un discurso o una canción que cualquier otro tipo de sonido.

Al igual que los bebés recién nacidos nacen con un conjunto de instintos muy útiles para sobrevivir y orientarse en su nuevo entorno, los padres están igualmente programados para amar y responder a las señales de sus bebés. La mayoría de los adultos (y los niños) hallan que los bebés son irresistibles e instintivamente quieren criarlos y protegerlos. Por cierto, no es accidental que el afecto que la mayoría de los padres sienten hacia sus bebés y el tipo de atención con que más quieren colmarles —tocarles, abrazarles, consolarles, arrullarles, cantarles y hablarles— proporciona precisamente el mejor tipo de estímulo para sus cerebros en crecimiento. Debido a que el desarrollo del cerebro depende tanto de la experiencia temprana, la mayoría de los bebés recibirán el tipo correcto de crianza desde sus primeros días, por medio de nuestros estímulos amorosos y nuestros instintos de padres.

Pese al reciente despliegue publicitario sobre “cómo hacer que su bebé sea más inteligente”, los científicos no han descubierto ningún truco especial para realzar la fase de conexiones naturales en el desarrollo del cerebro de los niños. Al parecer, el proporcionar cuidados normales, afectuosos y sensibles proporciona a los bebés el entorno ideal para estimular su propia exploración, que es siempre la mejor ruta para el aprendizaje.

La forma de estímulo que ha demostrado marcar una diferencia es el lenguaje: los bebés y niños con los que se conversa, a los que se les lee y se les hace participar en mucha interacción verbal muestran habilidades lingüísticas algo más avanzadas que los niños que no reciben este tipo de estímulo verbal de parte de sus proveedores de cuidados. Debido a que el lenguaje es fundamental para la mayor parte del resto del desarrollo cognitivo, esta simple acción —hablarle y escucharle a su hijo— es una de las mejores maneras de aprovechar al máximo sus años cruciales de formación del cerebro.

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