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Los niños pequeños en casa durante el brote del COVID-19: La importancia del cuidado personal

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El cuidado personal no es egoísta ni indulgente; es la manera en que nos mantenemos bien para asegurar que estemos física, emocional y mentalmente capaces de estar presentes para nuestros niños pequeños.

Ser padres de un niño pequeño ya es estresante a veces. Por eso es importante recordar de cuidarse a uno mismo también. Cuando uno se siente más calmado, es más fácil estar presente para sus hijos y satisfacer sus necesidades.

Argumento en favor del cuidado personal durante el brote del COVID-19

La mayoría ha oído a un auxiliar de vuelo decir que se pongan primero su propia máscara de oxígeno antes de ayudar a otros. Lo mismo se aplica a los padres: su salud y su bienestar son importantes para que usted pueda criar a su hijo. El cuidado personal no es egoísta ni indulgente; es la manera en que nos mantenemos bien para asegurar que estemos física, emocional y mentalmente capaces de estar presentes para nuestros niños pequeños.

Las realidades del COVID-19 hacen que el cuidado personal sea aún más importante. Las incógnitas en cuanto a lo que se viene pueden preocupar hasta a los padres más calmados. Si se enfrentan ante largos períodos de incertidumbre, pueden surgir otras fuentes de estrés: inquietud por los miembros de la familia, preocupación sobre pérdida de ingreso, cómo mantener el refrigerador lleno de comestibles, balancear las funciones del trabajo con el cuidado de los niños, y más. Pero los niños pequeños necesitan que sus padres les ofrezcan un hogar calmo, estable y previsible. Es todo un desafío, pero como padres, la mejor manera de ayudarle a su hijo a que esté de lo mejor es que usted se cuide.

Preste atención a cómo se siente usted

La ansiedad, las preocupaciones y la aflicción son respuestas normales durante un evento como el coronavirus y después del mismo. Usted puede sentirse abrumado por tareas ordinarias o enojado en situaciones en las que por lo general es paciente.

  • Tómese su tiempo para observar sus sentimientos haga una pausa y reflexione antes de responderle a su hijo o al otro padre. Cuando necesite calmarse, trate de hacer algunas inspiraciones profundas para aclarar su mente. O podría tratar de realizar una actividad consciente para restaurar su sentido de calma.
  • Considere limitar su exposición a las noticias. Podría escoger mirar un programa diario de un funcionario de salud pública de confianza o verificar en línea a horas predeterminadas cuando su hijo no esté en la habitación.
  • Piense en pedir ayuda a un profesional de atención de la salud con inquietudes de salud física o mental. Muchos proveedores de atención de la salud han pasado a la telemedicina durante la pandemia y ofrecen citas en línea o por teléfono.

Imagine el comportamiento de su hijo como una comunicación

Cuando los niños pequeños experimentan un cambio en sus rutinas, pueden sentirse confusos o disgustados. Pero la mayoría de los niños menores de tres años no tienen las palabras que necesitan para expresar sus sentimientos. Es posible que ellos se lo “digan” por medio de su comportamiento: mostrándose inquietos o retraídos, volviendo a comportamientos anteriores como querer el chupete o despertarse con frecuencia de noche. Es fácil sentirse frustrado, puesto que como adultos ya estamos manejando mucho. Pero cuando usted encuentra un comportamiento problemático, haga una pausa para pensar en lo que su hijo podría estar diciéndole. ¿Cómo podría responder usted de manera que satisfaga lo mejor posible las necesidades de su hijo? Por ejemplo, si su hijo echa de menos verle a la abuela que le cuidaba antes del COVID-19, usted podría organizar una charla por video o explicarle la separación. Consulte este recurso que contiene preguntas que su niño pequeño podría tener y las maneras de responder que sean apropiadas a su edad.

Hágase de tiempo para el cuidado personal

Usted y su hijo probablemente están acostumbrados a estar algún tiempo separados: usted en el trabajo o la escuela y su hijo en la guardería o con un familiar que le cuida. Si ustedes están encerrados en casa debido a las precauciones por el coronavirus, tal vez los miembros de la familia estén juntos 24 horas al día y sienta que es imposible tomarse una pausa para usted mismo. Si usted es uno de dos padres, hablen sobre cómo podrían compartir el tiempo dedicado al cuidado de los niños de modo que cada uno de ustedes tenga un poco de tiempo solos. Si usted y el otro padre están balanceando el trabajo en casa con el cuidado de los niños, colaboren para crear horarios diarios que les permitan a cada uno de usted concentrase en las responsabilidades profesionales clave mientras mantienen a los niños protegidos y ocupados. Es posible que sea necesario cambiar los horarios (en términos de quién hace qué, cuándo) diariamente, de manera que hacerse de tiempo para planear antes de ir a dormir o durante el desayuno puede contribuir a que usted tenga un día fructífero.

Si usted no tiene otro adulto en la casa, aproveche el “tiempo tranquilo”. ¿Su hijo todavía duerme la siesta? Utilice ese tiempo para usted. ¿Su hijo ya es grande como para siestas? Trate de organizar una o dos horas tranquilas cada tarde cuando su hijo lee en la cama o juega tranquilo. Quédese cerca, pero dedíquese a su cuidado personal. Si es necesario, utilice el tiempo después de que su hijo vaya a la cama o antes de que se despierte en la mañana para su cuidado personal también.

Cómo cuidarse

¿Qué actividades le hacen feliz? ¿Cuáles reducen su nivel de estrés? ¿Cuáles le dejan calmado y rejuvenecido? Es diferente para cada uno. Lo importante es encontrar estrategias de cuidado personal que funcionen para USTED, que le brinden paz y sean realistas de utilizar.

Las precauciones para la salud como el distanciamiento social y la autocuarentena presentan un desafío para el cuidado personal, ya que tal vez no sea posible ir al gimnasio, las clases de ejercicio, los clubes del libro o eventos deportivos. Piense en maneras de adaptar las actividades a formatos que fomentan el distanciamiento social:

  • Actividades de ejercicio al aire libro o en grupo: Hacer ejercicios al aire libre, si es seguro y factible, es una gran solución. Las pistas para caminar, practicar senderismo y andar en bicicleta son opciones perfectas. También son grandes recursos los videos en línea y aplicaciones (apps) que proporcionan ejercicios dirigidos por un instructor, como yoga o gimnasia.
  • Manténgase en contacto con grupos de apoyo: La tecnología puede atemperar los sentimientos de aislamiento. ¿Puede reunirse el club del libro por medio de charlas por video? ¿Pueden ustedes “visitar” a los abuelos de la misma manera? Tal vez usted y un compañero de trotar pueden motivarse mutuamente con listas de reproducción compartibles y mensajes de texto de apoyo.
  • Tómese tiempo para relajarse: A veces nuestras mentes y cuerpos sencillamente necesitan una pausa. La meditación, el tomar conciencia de sí mismo y otras actividades que sirven para recargar baterías (yoga, baños largos, etc.) son una gran manera de deshacerse de las presiones del día.

¿Y dónde está su niño pequeño mientras está sucediendo todo esto? Piense en maneras en que su hijo pueda unirse a usted en algunas de sus actividades. Asegure bien el cinturón a su bebé en un cochecito para hacer jogging. Ponga una toalla en el suelo a su lado para que el niño pequeño sea su compañero de ejercicio. Acuéstense boca arriba uno al lado del otro y practiquen respiración profunda. Si bien usted sigue necesitando algo de “tiempo solo”, hay maneras de invitarles a sus pequeños a “compartir nuestra calma” también.

Estamos en un territorio inexplorado. Prepararse para el impacto del coronavirus y para vivir con él tendrá sus dificultades, y tal vez el cuidado personal no parezca ser una prioridad. Pero eso no es cierto. Mantenernos apoyados y sustentados es exactamente lo que necesitamos para asegurarnos de que nuestras familias se mantengan fuertes. No solamente usted se sentirá mejor sino que será mejor para su familia también.