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Cómo ayudar a su niño pequeño a sobrellevar el dolor y la muerte

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Por más difícil y doloroso que sea responder preguntas sobre la muerte de un ser querido, es una manera importante para que su niño pequeño comprenda lo que sucedió.

P: Mi madre (la abuela de mi hijo) acaba de fallecer. Mi hijo veía a su abuela regularmente —aproximadamente una o dos veces por semana— y mi madre a menudo lo vigilaba durante la noche para darnos un descanso a mi esposo y a mí. Demás está decir que esta es una gran pérdida para mí, mi hijo y toda la familia. Simplemente no tengo idea de cómo hablar con mi hijo de dos años sobre la muerte y por qué su abuela ya no está aquí. ¿Algunas ideas?

R: Primero, queremos ofrecerle nuestras más sentidas condolencias. Perder a un padre a menudo es muy doloroso y cada persona experimenta la pérdida de manera diferente. Este dolor y pena puedan intensificarse cuando hablamos con nuestros hijos, quienes luchan por comprender la muerte (al igual que todos nosotros).

Los niños menores de tres años necesitan explicaciones sencillas, directas y veraces sobre lo que ha sucedido. Estas son algunas sugerencias para hablar sobre la pérdida con su niño pequeño: Comience con explicaciones cortas, sencillas y veraces. “Abuelita se enfermó y tuvo problemas para respirar. Los médicos se esforzaron mucho por ayudarla, pero ella murió.”

“Cuando alguien muere, significa que ya no puede hablar ni jugar. No podemos verle ni abrazarle de nuevo. Morir significa que su cuerpo deja de funcionar.”

Comience dando una explicación corta y sencilla y luego espere a ver si su hijo tiene más preguntas. Proporcionar más información de la que piden los niños puede aumentar su preocupación o confusión.

Cómo responder a las preguntas de su hijo sobre la muerte

Las siguientes son algunas de las preguntas más comunes de los niños pequeños sobre la muerte:

  • ¿Dónde está abuelita ahora? Los niños pequeños pueden confundirse con expresiones como: “Perdimos a la abuelita”, “Abuelita se fue a un lugar mejor” o “Abuelita se fue”. Un niño pequeño puede tener miedo de que pueda “perder” a sus padres también, creer que la persona está literalmente en otro lugar o estar confundido sobre el lugar a donde se fue. A veces la muerte se describe como “ir a casa” o “dormir eternamente”. Los niños pequeños pueden comenzar a temer actividades normales, como ir a casa después de una salida o ir a dormir.
  • ¿Te vas a morir? Los padres pueden reconocer el miedo, pero ofrecer tranquilidad: “Puedo ver por qué estás preocupado por eso, pero somos fuertes y saludables. Estaremos aquí para cuidarte durante mucho tiempo.”
  • ¿Voy a morir yo? “Nosotros comemos bien, dormimos bien y vamos al médico para que puedas mantenerte sano y vivir mucho, mucho tiempo.” ¿Todos mueren? “Con el tiempo, todos mueren. La mayoría de la gente muere cuando es muy, muy vieja como Abuelita”.
  • ¿Qué pasa si yo me enfermo? “Todo el mundo se enferma a veces. Mamá y papá cuidarán de ti, y los doctores también. Estarás bien incluso si te enfermas.”
  • ¿Puedo morir para estar con Abuelita? “Yo sé que quieres estar con Abuelita. Yo también la extraño. Cuando mueres, ya no puedes jugar con tus bloques, comer helado o ir a jugar a los columpios. Abuelita querría que tu hicieras todas esas cosas y yo también”.
  • ¿Qué significa morir? Tenga en cuenta que los niños pequeños no son capaces de comprender plenamente la muerte. Puede ser útil ofrecer una explicación sencilla y concreta: “El cuerpo de Abuelita dejó de funcionar. No podía comer, ni jugar, ni mover más su cuerpo como nosotros”.

Si su niño pequeño fue testigo de algún aspecto aterrador de la pérdida, necesita escuchar lo que sucedió en términos apropiados para la edad. Por ejemplo, los niños pueden ver u oír llegar a la ambulancia, observar el miedo y la preocupación de sus padres, o ver signos de sufrimiento físico como el sangrado. Los padres pueden explicar: “Fue aterrador cuando Abuelita estaba teniendo problemas para respirar. Eso nos hizo saber que algo andaba mal. Llamamos a la ambulancia para que Abuelita pudiera ir al hospital muy rápido”.

Cómo tratar los cambios de comportamiento

Los padres pueden notar cambios de comportamiento en sus hijos después de la pérdida. Incluso si los niños no comprenden completamente lo que significa la muerte, saben que algo importante y duradero ha sucedido. Usted puede notar que su hijo se vuelve más apegado o exigente, o tiene ansiedad de separación más intensa. Los niños también pueden mostrar cambios en los patrones de sueño o de usar el baño. Estos cambios suelen ser temporales y desaparecen gradualmente con el tiempo cuando usted responde con bondad, paciencia y algo extra de amor y atención.

Los padres pueden notar que los niños pequeños juegan a “morirse”. Usted puede ver a su hijo que juega a fingir que un tren de juguete o un animal de peluche puede “morir”. Esto es muy normal. Los niños nos muestran a través del juego lo que están pensando. Si lo desea, considere la posibilidad de añadir juguetes como un kit de médico o ambulancia a las opciones de los niños para que puedan explorar este tema en su juego de fingir. Con el tiempo, este enfoque se desvanecerá.

Los niños pequeños pueden hacer las mismas preguntas una y otra vez. Pese a que puede ser difícil (y doloroso) responder a preguntas sobre la muerte de un ser querido una y otra vez, es una manera importante para que su hijo desarrolle una comprensión de lo que ha sucedido. Los niños pequeños y los niños en edad preescolar aprenden a través de la repetición, por lo que escuchar las mismas explicaciones una y otra vez les ayuda a darle sentido a esta experiencia.

Cómo apoyar a su niño pequeño

Es posible que las preguntas de los niños sean más frecuentes durante varios días o semanas a medida que van comprendiendo este evento.

Está bien hablar y recordar a su familiar con su hijo: “Hagamos los panecillos favoritos de Abuelita esta mañana. Podemos recordarla mientras horneamos juntos”. O: “Déjame contarte una historia sobre Abuelita de cuando ella era niña”. También puedes mostrar fotos o cantar canciones que fueran las favoritas de tu ser querido.

Está bien llorar delante de su hijo, aunque es importante explicar por qué. “Estoy llorando porque estoy muy triste de que Abuelita haya muerto. La extraño.” (Es importante tener en cuenta: Si su dolor se vuelve abrumador, usted merece apoyo. Comuníquese con su proveedor de atención médica para obtener sugerencias de consejeros locales para casos de duelo u otros recursos.) Si el dolor de su hijo parece particularmente intenso, persistente o parece interferir con su juego o aprendizaje, pídale a su proveedor de atención médica que lo conecte con un profesional de salud mental capacitado para apoyar a los niños pequeños.