Recurso para padres

¿Cuáles con las influencias más importantes en el desarrollo del cerebro antes del nacimiento?

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Muchos factores pueden influir en el desarrollo del cerebro del feto, pero la mayoría de las embarazadas sanas no necesitan alterar radicalmente su estilo de vida a fin de promover el desarrollo óptimo del cerebro.

George Rudy / Shutterstock

La buena nutrición es importante, porque la calidad de la alimentación de una embarazada influye en el crecimiento del cerebro, así como en el crecimiento del resto del cuerpo del feto. Se debería evitar el alcohol y los cigarrillos, porque éstos pueden perjudicar la formación y las conexiones de las células del cerebro. Algunas sustancias químicas y formas de radiación son potencialmente dañinas para el desarrollo del cerebro del feto, pero la mayoría de esto se aplica solamente a las mujeres que están expuestas mediante sus ocupaciones, es decir, las que trabajan en granjas, fábricas, laboratorios, hospitales, negocios de limpieza a seco u otros sitios donde se exponen a sustancias químicas peligrosas, radiación o infecciones.

Las infecciones quizá plantean el mayor riesgo al cerebro del feto que está en desarrollo. Muchas infecciones aparentemente inocuas pueden interrumpir gravemente el desarrollo del feto, incluida la formación y las conexiones de las células del cerebro. Afortunadamente, la mayoría de las mujeres ya son inmunes a las más peligrosas de dichas infecciones: el virus que causa la rubéola y el virus que causa la varicela. Otras infecciones potencialmente dañinas son el citomegalovirus, la toxoplasmosis y varias enfermedades de transmisión sexual (sífilis, gonorrea y herpes genital). Las pruebas prenatales y los tratamientos pueden reducir al mínimo el riesgo de algunas de estas enfermedades, pero en términos generales, la mejor manera en que las embarazadas pueden proteger el cerebro de sus bebés es mediante la estricta higiene: lavarse las manos frecuentemente, evitar a amigos y compañeros de trabajo que estén enfermos, tener cuidado con los besos y no compartir comidas ni bebidas con nadie, ¡ni siquiera con sus propios niños pequeños!