Recurso para padres

Refugiados en un lugar: Una montaña rusa emocional

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Muchos de nosotros estamos experimentando una avalancha de emociones a medida que el coronavirus se propaga a nuestras ciudades y barrios.

Usted puede sentir lágrimas en los ojos cuando escucha de un amigo lejano, abrumado por el desafío de tratar de hacer que el cuidado de los niños y el trabajo sucedan en el mismo espacio, o enojado con su pareja por no comprender lo que necesita en el momento.

Y puede sentir todo eso en el espacio de cinco minutos.

“Mister Rogers” dijo una vez: “Cualquier cosa que sea humana es mencionable, y cualquier cosa que sea mencionable puede ser más manejable (enlace externo). Cuando podemos hablar de nuestros sentimientos, estos se vuelven menos abrumadores, menos perturbadores y menos aterradores. Las personas en quienes confiamos con esa importante charla pueden ayudarnos a saber que no estamos solos”.

Ser padre con todo lo que se siente

¿Qué debe hacer un padre durante estos tiempos difíciles? Se aplican todos los consejos de siempre, ahora más que nunca.

  • Recuerde que su propio bienestar es importante en todo esto. Tomarse un tiempo para cuidarse es una gran parte de lo que uno puede hacer para mantenerse saludable y darle a su hijo el cuidado que necesita para crecer y desarrollarse mientras se refugian en su hogar. (Consulte nuestros consejos sobre el autocuidado aquí.)

  • Espere que su hijo reaccione si hay cambios en su rutina. Puede ponerse muy apegado, llorón o convertirse en lo que nuestra familia llama un “pulpo”, que no quiere despegarse del lado del adulto. Responder con amor, cuidado y paciencia durante este tiempo le ayuda a su hijo a acostumbrarse a la “nueva normalidad”.

  • Comparta su calma con su pequeño. Piense en agregar a las rutinas diarias una actividad familiar de toma de conciencia para darles a todos la oportunidad de sentirse tranquilos y centrados.

  • No espere la perfección de usted mismo (ni de su hijo). Los errores son parte de la crianza. Es posible que usted responda con demasiada brusquedad o pierda la paciencia con su hijo. Nos pasa a todos. Aproveche la oportunidad para disculparse y empezar de nuevo.

  • ¿Está usted refugiado con su pareja? Hablen de sus expectativas sobre compartir el cuidado de los niños y cómo sus roles podrían cambiar ahora que todos están en casa. Algunas cosas en qué pensar: ¿Cómo dividir el tiempo dedicado al trabajo y el tiempo del cuidado infantil si uno o ambos padres trabajan desde casa? ¿Qué rutinas (como la preparación de alimentos y la hora de acostarse) pueden permanecer iguales, y qué cambiará ahora que la familia se refugia en el hogar? ¿Cómo va a reservar tiempo para la diversión en familia y también algo de tiempo para usted mismo?

Objetivo final: Un poco de paz durante el día.