Recurso para padres

¿Cuándo comienza a funcionar el cerebro del feto?

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En términos generales, el sistema nervioso central (que se compone del cerebro y la médula espinal) madura en una secuencia desde la "cola" hasta la cabeza.

Andrii Vodolazhskyi / Shutterstock

En tan solo la quinta semana después de la concepción, se comienza a formar la primera sinapsis en la médula espinal de un feto. Para la sexta semana, estas primeras conexiones neurales permiten los primeros movimientos del feto –todo el cuerpo se arquea hacia afuera y hacia adentro en forma espontánea– que los investigadores pueden detectar por medio de imágenes de ultrasonido. Pronto muchos otros movimientos siguen a estos: de las extremidades (aproximadamente a las ocho semanas) y los dedos (a las diez semanas), así como algunas acciones sorprendentemente coordinadas (hipos, estiramientos, bostezos, chupar, tragar, agarrar y chupar el dedo). Para fines del primer trimestre, el repertorio de movimientos de un feto es asombrosamente rico, aunque la mayoría de las embarazadas no sienten nada de ellos. (La mayoría de las mujeres siente los primeros movimientos del feto aproximadamente a las 18 semanas del embarazo.)

El segundo trimestre marca el inicio de otros reflejos cruciales: continuos movimientos de respiración (es decir, contracciones rítmicas del diafragma y los músculos del pecho) y reflejos coordinados de chupar y tragar. Estas habilidades son controladas por el tronco cerebral, que se sitúa encima de la médula espinal pero debajo de la corteza cerebral de evolución más reciente y que está más alta. El tronco cerebral es responsable de muchas de las funciones más vitales de nuestro cuerpo: ritmo cardíaco, respiración y presión sanguínea. Está maduro en gran medida para fines del segundo trimestre, que es cuando los bebés comienzan a poder sobrevivir fuera del útero.

Lo último que madura es la corteza cerebral, que es responsable de la mayor parte de lo que consideramos la vida mental: experiencia consciente, acciones voluntarias, pensar, recordar y sentir. Sólo acaba de comenzar a funcionar aproximadamente para cuando el tiempo de gestación llega a su fin. Los bebés prematuros muestran actividad eléctrica muy básica en las principales regiones sensoriales de la corteza cerebral –las que perciben tacto, visión y oído– así como en la principal región motriz de la corteza cerebral. En el último trimestre, los fetos son capaces de formas simples de aprendizaje, como habituarse (disminuyendo su respuesta de sobresalto) a un estímulo auditivo repetido, como un ruido fuerte apenas fuera del abdomen de la madre. Los fetos al final del embarazo también parecen aprender sobre las cualidades sensoriales del útero, ya que varios estudios han demostrado que los bebés recién nacidos responden a olores familiares (como su propio líquido amniótico) y sonidos (como el latido de la madre o la voz de su propia madre). Pese a estas habilidades más bien complejas, los bebés entran al mundo con una corteza cerebral aún primitiva, y es la gradual maduración de esta parte compleja del cerebro lo que explica gran parte su maduración emocional y cognitiva en los primeros años de vida.

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